Bienestar en el trabajo

Entrenamiento del bienestar profesional

Entrenamiento del bienestar profesional

Parece que está de moda hablar de que las organizaciones tienen que ocuparse del bienestar de sus trabajadores. Lo cierto es que los estudios apuntan a que si no lo hacen, éstas pierden rentabilidad, competitividad, recursos… Y que si se es feliz en el trabajo disminuye el absentismo y el presentismo, aumenta la motivación, mejora el rendimiento, etc. Pero ¿cómo alcanzar el bienestar en el trabajo? Es fácil, si se ponen los medios y se dedica tiempo a ello.

El bienestar de los trabajadores

En una primera aproximación, conviene saber a qué nos estamos refiriendo con bienestar de los trabajadores. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), al hablar del bienestar hacemos alusión a la salud física, mental y social. Por salud hemos de entender un estado completo de bienestar y no sólo la ausencia de afecciones o enfermedades.

Y este bienestar se puede perder por factores socioeconómicos como el estrés, las condiciones laborales, la falta de gestión de pensamientos, emociones comportamientos e interacciones con los demás, y la carencia de sentido de la identidad y de sentido vital.

Así, dos vías de gestión se nos abren ante nosotros:

  1. La gestión para la recuperación de los índices adecuados de bienestar, es decir, el trabajo con los síntomas. Es la vía reactiva.
  1. La gestión para la generación de índices adecuados de bienestar, es decir, el trabajo con el origen o las causas de esos síntomas. Es la vía proactiva.

El bienestar y la gestión personal en las organizaciones

Los factores socioeconómicos mencionados y relacionados con el bienestar según la OMS nos marcan la pauta para esta doble gestión (síntomas y causas). El estrés, las condiciones laborales y la gestión de pensamientos, emociones, acciones e integración de la identidad determinan la carga mental del trabajo, uno de los aspectos en los que se hace hincapié desde la prevención de riesgos laborales, concretamente desde la prevención de riesgos psicosociales para el bienestar en el trabajo. La prevención de riesgos psicosociales atiende a factores de riesgo para la salud que se originan en la organización del trabajo y que generan varios tipos de respuesta o síntomas:

  • De tipo fisiológico (reacciones neuroendocrinas).
  • Emocional (sentimientos de ansiedad, depresión, alienación, apatía, etc.).
  • Cognitivo (restricción de la percepción, de la habilidad para la concentración, la creatividad o la toma de decisiones, etc.).
  • Conductual (conflictos personales, violencia, abuso de alcohol, tabaco, drogas, asunción de riesgos innecesarios, etc.).

Estas respuestas o síntomas son conocidos popularmente como “estrés” y pueden ser precursoras de enfermedad en ciertas circunstancias de intensidad, frecuencia y duración, y que, sin duda, conllevan el desinterés y la falta de motivación laboral.

Este estrés y la carga mental del trabajo tienen dos vertientes: la presión, procedente de las estructuras organizacionales y de las condiciones laborales, y la tensión, procedente de la forma personal e individual de afrontar las situaciones laborales. De la presión se derivan áreas de mejora relacionadas con la organización; de la tensión se derivan áreas de mejora relacionadas directamente con cada uno de los empleados de la organización, cuyo desarrollo ha de venir favorecido y facilitado por ésta. No es de extrañar, entonces, que, siguiendo al iOpener Institute de Oxford, podamos entender la felicidad en el trabajo como la mentalidad que permite acciones para maximizar el rendimiento y poner en juego el máximo talento.

Hablar, entonces, de bienestar en el trabajo es poner el acento en las condiciones estructurales de trabajo por un lado y, por otro, en la mentalidad y la gestión personal. Y conviene que la mejora de ambas vaya de la mano.

La habilidad del bienestar se puede entrenar

Desde la óptica de la “tensión” en el trabajo, es decir, desde la vertiente de la gestión personal, o del área de mejora personal, o de la mentalidad personal, podemos incidir en la importancia de la integración de una nueva competencia profesional: la habilidad del bienestar. Si atendemos al punto de vista organizacional y estructural (“presión”), el bienestar es un área de mejora externa. Y si atendemos al punto de vista personal (“tensión”), el bienestar se presenta como una habilidad interna que se puede entrenar. Este camino de mejora, desarrollo y crecimiento está avalado por los conocimientos que aporta la Neurociencia y por la plasticidad del cerebro.

En esta línea, las cuatro claves del bienestar son:

  1. La resiliencia,
  2. la actitud mental positiva,
  3. la atención y
  4. el altruismo.

Resulta adecuado, por tanto, que dentro de nuestros programas de mejora profesionales incorporemos estas cuatro claves. Pero tan importante como saber qué entrenar es saber cómo hacerlo.

Professional Wellness Training

El ritmo ajetreado de trabajo, las largas jornadas, las exigencias laborales y la conciliación de tareas profesionales y familiares están exigiendo la incorporación de programas de entrenamiento del bienestar en las organizaciones. Y lo hacen, a la vez, necesitando métodos de entrenamiento que resulten eficaces (que logren los objetivos), eficientes (en el menor tiempo y con la menor cantidad de recursos posible), fáciles (que sean practicables por todo el mundo) e integrales (que abarquen la totalidad de la persona). Por tanto, es más que relevante el método que utilicemos para entrenar la competencia profesional de la habilidad del bienestar. Se trata de cómo hacer posible el entrenamiento de esta nueva competencia profesional.

El Instituto de Alto Rendimiento (IAR) ha desarrollado un programa de mejora eficaz, eficiente, fácil e integral que atiende tanto a los síntomas como a las causas de esos síntomas. A través del Professional Wellness Training, IAR facilita el entrenamiento del bienestar en las organizaciones y el entrenamiento personal del bienestar para el desempeño profesional poniendo en práctica la gestión para la recuperación de los índices adecuados de bienestar (trabajo con los síntomas) y la gestión para la generación de índices adecuados de bienestar (trabajo con el origen o las causas de esos síntomas). Y lo hace por medio del Método de la Congruencia del Talento (MCT), que es fruto de la investigación, desarrollo, innovación y experiencia de IAR, basado en sus modelos de la Neuromeditación y el Modelado de la Congruencia de la Identidad (MCI).

Las tres etapas básicas del bienestar

Los resultados obtenidos de la experiencia en trabajos con multinacionales, ejecutivos, emprendedores y programas universitarios para profesionales atestiguan la idoneidad del Professional Wellness Training como programa de entrenamiento de la competencia del bienestar profesional. Las tres etapas básicas de este entrenamiento son:

  1. Las 4 claves del bienestar

El entrenamiento de las 4 claves del bienestar para la recuperación de los índices adecuados del bienestar. Se trata de la gestión del estrés y de la carga mental del trabajo (síntomas). Consiste en gestionar lo que estamos haciendo.

  1. La gestión del cambio

Además de gestionar el estrés y la carga metal del trabajo, conviene aprender a gestionar los estados mentales y emocionales (causa) para cambiar nuestra mentalidad, nuestra forma de ser en la que nos estamos manifestando cada día, para abandonar hábitos limitantes y adquirir otros potenciadores. Consiste en gestionar nuestra forma de pensar.

  1. La gestión de la aplicación del cambio

Para que el entrenamiento del bienestar sea completo (integral) es imprescindible que la gestión de lo que hacemos y lo que pensamos esté alineada con lo que somos (causa), con nuestra identidad. Sólo así se alcanzará el estado de congruencia necesario para que los cambios logrados puedan ser incorporados al hacer cotidiano. Se trata, por tanto, de cerrar el círculo de realimentación que se inicia con las acciones, se revisa con la atención a la mentalidad y se mejora con la incorporación de nuevos niveles de congruencia internos. Consiste en gestionar lo que somos.

El bienestar se entrena a CP, a MP y a LP

El entrenamiento del bienestar de las personas se compone de la gestión del estrés y sus síntomas (recuperación psíquica y física a través de la gestión de las emociones, los pensamientos y las tensiones físicas), de la gestión del cambio y sus causas (la transformación de los estados emocionales y mentales limitantes por otros potenciadores) y de la gestión de la congruencia de la identidad y sus causas, es decir, el alineamiento entre lo que se hace (las acciones), lo que se piensa (creencias y valores) y lo que se es (la identidad).

Conviene atender a los síntomas diariamente. A la vez, a medio plazo es imprescindible atender también a las causas. Y siempre sabiendo que es difícil aumentar el nivel de competencia profesional y poner en juego el propio Talento sin aprender cómo desarrollarse y crecer personalmente, sin aprender a desarrollar la habilidad del bienestar profesional.

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