Neuromeditación en el trabajo

La Neuromeditación como herramienta profesional

Durante mucho tiempo hemos considerado que la eficacia y la excelencia profesionales estaban directamente relacionadas con el número de horas de práctica de las diversas técnicas aprendidas. La formación para el desempeño en el mercado (técnica, universitaria, postgrado, etc.) han marcado la pauta de la expectativa sobre los profesionales y, a la vez, de los estándares de funcionamiento y rendimiento de las empresas y sus trabajadores. Hoy sabemos que no es suficiente y la Neuro Meditación nos ayuda a ir más allá.

Neuromeditación IAR

Neuromeditación IAR

Hemos llegado a considerar que el límite de las 10.000 horas de práctica marcaba el nivel para el gran desempeño; no obstante, no es suficiente: junto a la práctica, es imprescindible la concentración y el feedback, lo que quiere decir que para mejorar una habilidad se requiere de la participación de un foco consciente.

Cuando la práctica transcurre mientras nos “ocupamos” de otra cosa, es decir, mientras nuestra mente está sumergida en otras cuestiones, es imposible darse cuenta del grado de eficacia y de excelencia con que desarrollamos la actividad. La “ensoñación” cotidiana arruina la práctica. Es muy común que realicemos nuestro trabajo de una manera tan rutinaria que no nos “damos cuenta” de cómo lo estamos haciendo, y el “cómo” se refiere en este caso a los procesos internos de cada profesional. El número de horas de práctica (la experiencia profesional) se refiere al “QUÉ”; la atención a los procesos se refiere al “CÓMO”. Poner atención a los procesos, a cómo lo estoy haciendo, estimula la velocidad del procesamiento mental, fortalece las conexiones sinápticas y establece o expande redes neuronales ligadas a lo que estamos ejercitando.

Y conviene poner atención siempre, pues cuando alcanzamos el dominio de una nueva rutina o el dominio de la mejora de la rutina que veníamos realizando, si dejamos de prestar atención al proceso se produce la transferencia de control desde la mente consciente (descendente) a la mente inconsciente o automática (ascendente), que lleva a cabo la tarea sin realizar esfuerzo alguno. A partir de ese momento, ya no necesitamos pensar y podemos responder bastante bien con el “piloto automático”. No obstante, en este punto radica la diferencia que existe entre los expertos y los aficionados. Estos últimos se sienten satisfechos con permitir que, a partir de un determinado momento, sus esfuerzos se conviertan en operaciones automáticas inconscientes. Al cabo de unas, aproximadamente, 50 horas de entrenamiento (ya sea en una actividad lúdica o en otra profesional), las personas logran un nivel de rendimiento relativamente aceptable, que les permite realizar los movimientos casi sin esfuerzo. Ya no tienen necesidad entonces de concentrarse en el ejercicio, sino que se limitan a dejarse llevar.

Independientemente, por contra, del tiempo que dediquen a la práctica de esta modalidad ascendente, su mejora será imperceptible. Los expertos, por su parte, nunca dejan de prestar una atención consciente, descendente, contrarrestando deliberadamente, de ese modo, la tendencia del cerebro a automatizar rutinas. Se concentran activamente en los movimientos que todavía deben perfeccionar, corrigiendo lo que no funciona y ajustando, en consecuencia, sus modelos mentales. El secreto de la práctica inteligente se resume en poner atención y concentrarse en los detalles de los comentarios que proporciona un entrenador experimentado y/o en los datos que aporta un proceso de feedback bien elaborado. Quienes se hallan en la cúspide jamás dejan de aprender. Y si, en algún momento, tiran la toalla y abandonan la modalidad de entrenamiento inteligente, su rendimiento empieza a moverse por las vías ascendentes de los automatismos y sus habilidades se estancan.

El experto contrarresta activamente la tendencia a la automaticidad elaborando y seleccionando de forma deliberada un entrenamiento cuyo objetivo exceda su nivel actual de desempeño. Cuanto más tiempo dediquen los expertos a la práctica deliberada con plena concentración, más desarrollada y perfecta será su ejecución.

Sin embargo, la atención concentrada, como los músculos en tensión, acaba fatigándose. Quizás por eso se constata que los competidores de talla mundial (independientemente de que se trate de levantadores de pesas, pianistas o perros de un equipo de trineo) suelen limitar la práctica más exigente a unas 4 horas diarias. Y es que, para ellos, el descanso y la recuperación física y mental forman parte integral de su régimen de entrenamiento. Aunque traten de llevarse a sí mismos y a sus cuerpos hasta el límite, no los fuerzan tanto como para que, durante la sesión, su foco de atención se disperse. La práctica óptima requiere de una concentración óptima.

¿Y cómo conseguir que la concentración, el feedback y la recuperación mental formen parte de la práctica diaria? La Neuromeditación es un modelo de trabajo que nos lo facilita. Y el Professional Wellness Training es un proceso de capacitación y desarrollo del talento que utiliza la Neuromeditación como una herramienta fundamental para la gestión del estrés y de la carga mental del trabajo, para la gestión de los estados mentales y emocionales y la gestión del cambio personal, y para la gestión de la congruencia interna que otorga sentido a lo que hacemos.

Neruro meditación IAR

Professional Wellness Training basado en Neuromeditación.

Qué es la Neuromeditación

La Neuromeditación es un modelo de trabajo para el desarrollo de las capacidades del ser humano. Surge como resultado de la aplicación de la Neurociencia, la Programación Neurolingüística (PNL), la Medicina energética, la Psicología Transpersonal y la tradición psicológica de Occidente a las técnicas más habituales de meditación. El resultado de las investigaciones y la innovación del Instituto de Alto Rendimiento (IAR) ha permitido conformar un método de aplicación práctica en el mundo personal y laboral.

La aportación neurocientífica de universidades como Wisconsin, Harvard, Massachusetts o la Complutense de Madrid, entre otras, supone el fundamento que facilita el desarrollo de un nivel de rendimiento alto de las personas. La Neuromeditación permite conseguir una mente enfocada e ir “más allá de la mente analítica”, lo que supone una mayor disponibilidad de los recursos del ser humano. Así, las personas que practican la Neuromeditación alcanzan, por ejemplo, niveles mayores de coherencia cerebral, de inteligencia, de memoria, de creatividad, de atención, de gestión personal, de empatía y compasión, de equilibrio emocional, de análisis y comprensión. Esos niveles hacen posible un desempeño profesional sin estrés y de liderazgo enfocado. Y, a la vez, niveles más altos de felicidad, lo que se traduce también en una mayor motivación. La Neuromeditación es un método para vivir con salud y ser más productivos y felices.

Cómo funciona la Neuromeditación

La Neuromeditación consiste en el entrenamiento de la atención a través de un método fácil y sencillo que permite activar el área prefrontal lateral del cerebro a la vez que se desactiva la zona medial del mismo, responsable del “secuestro neuronal o emocional”. Este secuestro emocional, sufrido por un gran número de personas aun sin saberlo, dificulta e incluso impide en ocasiones el análisis, la comprensión, la gestión y la acción.

La práctica de la atención selectiva, además, hace posible que se alcancen niveles mayores de activación de la ínsula del cerebro -responsable de las sensaciones corporales- y del cerebelo, sede de la mente inconsciente, en la que están registrados nuestros hábitos, tanto los que nos hacen rendir y ser felices, como los que nos impiden poner todo nuestro potencial en juego y nos limitan.

De esta manera, la Neuromeditación funciona siguiendo una serie de pasos (método) que activan y desactivan selectivamente diversas áreas del cerebro. El Instituto de Alto Rendimiento, de la mano de Gonzalo Serra, ha desarrollado un método en 5 pasos que todas las personas pueden practicar.

Para qué sirve la Neuromeditación

La Neuromeditación permite “parar la mente”. Son muchas las personas que en el ámbito profesional y personal no consiguen parar su mente. Las consecuencias son varias: tener bajos niveles de rendimiento y productividad, no descansar e incluso no dormir, no disfrutar del ocio, las conversaciones y la compañía y, en definitiva, no estar satisfecho con lo que uno hace, no disfrutar de la vida y no ser felices.

Parar la mente por medio de la Neuromeditación ayuda a ir más allá de la mente analítica poniendo en juego también la mente analógica o sintética (intuitiva). Igualmente, facilita la integración y el manejo de la mente consciente y la mente inconsciente. El resultado es un mayor autoconocimiento y un mayor conocimiento de los otros y del sistema del que formamos parte, lo que nos capacita para la buena gestión personal y de las relaciones y para la integración del Ser que somos en todos los ámbitos de nuestra vida.

Y la buena noticia es que todo esto de lo que he hablado se puede entrenar. El Training de Alto Rendimiento Profesional y el Programa de Neuromeditación para Personas Ocupadas son dos entrenamientos que el Instituto de Alto Rendimiento ofrece. ¿Y si uno de los dos fuese el tuyo?

Para comenzar, entra en nuestro canal de YouTube y disfruta de una relajación guiada:

Relajación guiada de Gonzalo Serra

Suscríbete a nuestro blog

Mantente al tanto de nuestras novedades.

Una respuesta en “Neuromeditación en el trabajo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>