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Para qué sirve la PNL

La PNL es una herramienta eminentemente práctica que aplica el conocimiento que tenemos del funcionamiento de la mente humana al desarrollo de habilidades y capacidades de las personas en los diferentes ámbitos de sus vidas.

Hoy sabemos que nuestros pensamientos nos abren o nos cierran a unas u otras experiencias, y que éstas, al vivirlas, generan en nosotros emociones que provocan la secreción de las hormonas y, en general, toda la química que configura nuestro cuerpo. Así, en función del tipo de pensamientos con el que habitualmente caminamos en nuestro día a día y de su gestión, gozaremos de una mejor o peor salud.

Y más aún. La gestión de nuestros pensamientos, para lo que se hace imprescindible la competencia de la autoconsciencia, determina nuestra capacidad para alcanzar los objetivos o metas que nos propongamos, el grado de motivación con el que nos movamos hacia ellos y el nivel de estrés con el que nos enfrentamos a nuestras tareas y actividades diarias.

Por otro lado, la gestión de los pensamientos está vinculada a la utilización de lenguaje. La utilización que hagamos del lenguaje sostiene en nosotros unas conductas u otras, mantiene nuestra disposición ante la vida y sus acontecimientos. Cómo utilicemos el lenguaje no se refiere a su uso más o menos "literario", sino a lo que transmitimos a otros y a lo que nos decimos a nosotros mismos a través de él. En este sentido, la gestión de los pensamientos y del uso de lenguaje nos permiten alcanzar grados de excelencia en la comunicación eficaz.

Aprender a gestionar el pensamiento y el lenguaje nos posibilita la gestión emocional. Como ya hemos señalado, los pensamientos nos abren a experiencias que provocan en nosotros emociones. Y el uso y gestión del lenguaje modifica los pensamientos. De esta forma, si aprendemos PNL para la gestión a la que nos estamos refiriendo, podremos gestionar también nuestras emociones, una cuestión fundamental para el alto rendimiento, para vivir sin estrés, para la mejora de las relaciones sociales y familiares y para ser más felices.

Así, hacer nuestras las posibilidades que la PNL nos brinda nos permite, entre otras cosas que ahora no indicamos porque exceden a esta breve reseña, lo siguiente:

  • Aprender el arte de la comunicación eficaz.
  • Hacer una buena formulación de objetivos y lograr la congruencia interna para alcanzarlos.
  • Gestionar el estrés y nuestras emociones.
  • Modificar nuestras conductas para rendir más y mejor.
  • Mejorar nuestra salud, incluso eliminando algunas adicciones, fobias y miedos y algunas alergias.
  • Mejorar nuestras relaciones personales con los demás y con nosotros mismos.

¿Y cómo es posible todo esto? La explicación se encuentra en que, aunque hablemos de ello de forma separada, los seres humanos somos una unidad en la que lo cognitivo, lo emocional, lo físico, lo energético y lo esencial o espiritual no se vive de forma independiente. La armonía entre todas estas dimensiones que nos configuran hacen posible la consecución de nuestros objetivos, el alto rendimiento, la salud y la felicidad. La PNL es una herramienta que nos ayuda a lograr esa armonía porque pone en contacto lo evidente y consciente (lo que se ve) -como nuestras conductas- con lo no evidente e inconsciente (lo que no se ve) -como nuestras capacidades, creencias y valores, nuestra identidad, etc.

¿Para qué sirve, entonces, la PNL? Para desarrollarnos como personas y poner en juego todo nuestro potencial pudiendo alcanzar de esa manera la excelencia en aquellas áeras de nuestra vida en las que queremos mejorar.