4 pasos para optimizar tus propias habilidades y lograr el éxito

Optimizar es una acción que empieza por conocerse a uno mismo

Optimizar tus propias habilidades es la clave para alcanzar el éxito en el terreno   profesional. Los expertos coinciden sin embargo en que “no se puede tener éxito con otras personas si no se ha pagado el precio del éxito con uno mismo”, tal y como propone Stephen Covey. ¿Significa esto que para tener éxito profesional de manera continuada es necesario tener éxito en la vida personal? La respuesta es un SÍ rotundo. Quizá nos vengan a la mente personas cuya vida personal es un desastre (desde nuestro mapa) y sin embargo triunfan en los negocios. De ahí el matiz de que el éxito profesional no se considera fruto del azar ni algo efímero, ya que para que sea sostenible se requiere el desarrollo personal y de ciertas habilidades.

4 pasos para optimizar tus habilidades

4 pasos para optimizar tus habilidades

En IAR pensamos que sólo cuando una persona se conquista a sí misma, puede conquistar el mundo. Hay quien atribuye a Tales de Mileto, uno de los 7 Sabios de Grecia, la famosa frase inscrita en el templo de Apolo en Delfos “Conócete a ti mismo”. Es una invitación a que conozcamos de manera consciente nuestros puntos fuertes y nuestros puntos débiles. Vivimos inmersos en un mundo acelerado y repleto de distracciones que deriva en que mantener el foco y la atención en lo que hacemos y cómo lo hacemos suponga un enorme reto. Vamos tan deprisa que nos falta tiempo para reflexionar y planificar de forma lógica y coherente. Y más importante aún, ¿nuestros actos son congruentes con nuestros pensamientos y valores?

En nuestra sociedad moderna se asocia el alto rendimiento a entornos deportivos de élite. ¿Y por qué no acercar el Alto Rendimiento a todos los sectores profesionales? Desde el Instituto de Alto Rendimiento Profesional (IAR) queremos democratizar las herramientas que hoy en día están disponibles para adaptarlas a cada persona, colectivo o departamento en las organizaciones con el objetivo de que las personas sean más habilidosas y disfruten en su trabajo, mejorando por tanto su rendimiento. No se trata de trabajar más ni de estar más ocupado, sino de trabajar mejor, de manera productiva y responsable y con mayor bienestar. En definitiva, se trata de fomentar el Liderazgo Interior para que este se traduzca en Liderazgo Positivo hacia uno mismo y hacia los demás.

Ingredientes para el Liderazgo Positivo

El liderazgo positivo surge como respuesta a una necesidad de cambio, habiéndose demostrado que para obtener resultados extraordinarios, los líderes deben crear un ambiente de trabajo positivo que favorezca la creatividad y la proactividad. Lo que antes funcionaba ya no funciona. Ya no es posible lograr óptimos resultados con el “ordeno y mando” y el concepto de “subordinados” ha dejado de motivar. El nuevo liderazgo requiere de personas que sepan motivar a especialistas y colaboradores, en definitiva, de líderes que comunican adecuadamente, movilizan e incentivan sin mandar e imponer, y sí convenciendo y fomentando la automotivación y el compromiso.

Ingredientes para ejercer el Liderazgo Positivo:

  • Carácter: un líder debe de tener el carácter para poder influir en sus propias decisiones. Para un líder “hacer las cosas bien” no es suficiente, sino que, además, conviene hacer las cosas adecuadas.
  • Actitud: la capacidad para responsabilizarse de su automotivación y un elevado compromiso diferencian a un líder de otro. Una actitud positiva es imprescindible para afrontar los avatares de la vida de forma proactiva y profesional.
  • Aptitud: se requiere la experiencia y conocimientos técnicos adecuados al nivel de responsabilidad del puesto.
  • Visión y misión: qué queremos conseguir y cómo lo vamos a hacer. Implica una declaración de intenciones con respecto a la estrategia global de la gestión.
  • Confianza: dar espacio y confiar en la voz interior de uno/a mismo/a y en los demás. Sin confianza habrá que invertir demasiada energía en control y reporting y hará que las personas actúen de forma defensiva, dejando de innovar para protegerse. Un líder que confía en sí mismo trabaja desde la confianza con sus colaboradores.
  • Credibilidad: sólo si eres congruente con tus actos conseguirás el respeto de los otros y la credibilidad necesaria para llevar a cabo proyectos y decisiones arriesgadas. Lograr que tanto los de arriba como los de abajo confíen en tus propuestas suele ser cuestión de tiempo, de referencias o de la capacidad de persuasión para convencer e influir en el entorno.
  • Integridad: ante todo, sé tú mismo/a, aunque no sea lo que otros prefieran. Actuar de forma coherente con tus valores no es opcional, aunque a veces sea complicado lograrlo. Generar opciones cuando parece que sólo hay una y no es la que nos convence, es un arte que se aprende practicando.

Los líderes positivos influyen en el clima organizacional por la forma en la que inducen, desarrollan y demuestran emociones positivas no únicamente en su entorno más cercano y en su equipo sino también hacia niveles superiores.

Los cuatro pasos para fomentar el Liderazgo Interior y optimizar tus propias habilidades

Para lograr tu mejor versión, es decir, para ser todo lo bueno que puedes ser acorde a tus capacidades, resulta imprescindible el ejercicio del Liderazgo Interior. Sólo cuando sé cómo pienso, siento y actúo de forma consciente, sólo entonces podré adoptar nuevas estrategias para optimizar mis habilidades y las de mi entorno.

Mafalda Conocete a ti mismo

En el Training de Alto Rendimiento de IAR, y dado que cada proceso es un mundo, se ofrece un acompañamiento de un coach-mentor que guíe y apoye a lo largo de todo el camino tanto en procesos individuales como en procesos grupales.

Los cuatro pasos o fases para optimizar tus propias habilidades son:

  1. Identifica tus puntos fuertes: te sugerimos que lleves la atención a aquello que haces bien y lo que querrías cambiar. Se trata de evaluar tus capacidades desde una mente enfocada, para lo cual durante todo el proceso te proponemos la práctica de la Neuromeditación como parte activa del entrenamiento de tu atención.
  1. Aprende cómo piensas y cómo actúas: te invitamos a que pongas atención a tus estrategias de afrontamiento, patrones de conducta, patrones cognitivos, estrategias de pensamiento (lineales, circulares, en red…), pensamientos o creencias limitantes y a la gestión de tus emociones. Estamos tan acostumbrados a hacer lo que hacemos que nos cuesta darnos cuenta y aceptar que podemos reaprender e ir más allá de lo que ya hemos aprendido. Darse cuenta y hacer conscientes mis estrategias y patrones es la base para el siguiente paso.
  1. Diseña nuevas estrategias eficaces: para cambiar algo, además de saber qué cambiar hay que querer cambiar, para lo cual el compromiso con el cambio es imprescindible. En esta fase el acompañamiento de un coach resulta altamente recomendable. Podrás identificar emociones y pensamientos a desactivar y establecer nuevas rutas neuronales para activar los cambios.
  1. Pasa a la acción con un plan congruente con lo que eres y lo que quieres lograr. Se trata de realizar transferencias de aprendizaje que transformen y permanezcan en el tiempo más allá de la acción formativa. Así pues, podrás diseñar tu propio plan de acción para poner en práctica las nuevas estrategias y afianzar los cambios.

Se trata de un proceso revelador y transformador que sin duda te ayudará a optimizar tus capacidades y liderar tu propia vida desde la congruencia y con el máximo aprovechamiento para ti y para tu entorno.

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