Cómo lograr tus objetivos en el trabajo

Cómo conseguir tus objetivos y que te valoren por ello

Para que la Gestión por Resultados u Objetivos (MBO) tenga sentido, la definición de objetivos deberá ser participativa entre un empleado y su supervisor. La finalidad del MBO es medir y comparar el desempeño del empleado con respecto a los objetivos marcados para un período de tiempo de manera objetiva, para lo que sería recomendable que los empleados estén de acuerdo con sus objetivos y entiendan lo que se espera de ellos. Cuanto mayor sea la involucración del empleado en el establecimiento de metas, mayor será el grado de implicación para su consecución.

Consigue tus objetivos.

Consigue tus objetivos.

Aunque parezca algo novedoso, la “Gestión por Objetivos” o MBO fue popularizada por Peter Drucker en su libro de 1954 The Practice of Management.

En la era del análisis y la productividad, la valoración de los empleados en función de su rendimiento, además de por sus conocimientos y experiencia profesional, se ha convertido en algo habitual. Todos conocemos personas con excelentes aptitudes cuyo rendimiento es brillante y otras cuyo rendimiento está lejos de lo esperado. Aunque es difícil generalizar y cada caso es un mundo, lo cierto es que la actitud y el querer hacer tienen un alto impacto en el rendimiento de los empleados. Es por ello que el MBO debería utilizarse como elemento motivador y retador para cada individuo.

Según Mihaly Csikszentmihalyi, investigador sobre los aspectos positivos del pensamiento, “Tener objetivos claros, poder gestionarlos y recibir un feedback es clave para fluir.”

La premisa sería entonces que los objetivos estén claros para todas las partes, no sólo para quienes los diseñan y los comunican. Los objetivos por definición han de ser medibles y motivadores, y sobre todo han de ser concretos, es decir, no deben dejar margen a las libres interpretaciones que tanto dañan a la consecución de los objetivos. De ahí que si hubiera alguna duda u objeción que quizás no se haya tenido en cuenta, lo adecuado sería compartirla. En el momento de pactar los objetivos, deberían quedar claras las herramientas que se utilizarán en la medición así como las consecuencias de sus resultados. De esta forma, el empleado podrá demostrar su valía y recibir su recompensa y reconocimiento.

“Si te concentrases en las cosas adecuadas, la existencia dejaría de parecer el resultado de diversos acontecimientos externos y se convertiría en un producto de tu propia creación; no una sucesión de accidentes, sino una obra de arte” (Winifred Gallagher)

Las cuatro claves para seguir motivado cuando los objetivos no son elegidos

Aunque para algunas personas definir sus propios objetivos supone una tarea de enormes dimensiones, otras prefieren que se los den hechos y centrarse en su consecución. También puede darse el caso de que parte o todos los objetivos sean impuestos, como en el caso de un target de Ventas asociado a una cartera de clientes, de Rentabilidad por operación, de Precio Medio, etc.

Resulta vital que los objetivos se vivan como propios independientemente de su procedencia. Sólo así se generará el compromiso necesario y se pondrán en marcha los mecanismos conscientes e inconscientes para poner rumbo a la meta.

¿Quieres conocer las cuatro claves para lograr la motivación que necesitas y cumplir con tus objetivos?

  1. Honrar nuestra capacidad para soñar e ilusionarnos por muy complicada que parezca la situación.

En lugar de centrarnos en los obstáculos, se recomienda que nos pongamos objetivos diarios y a nuestra medida, que nos ayuden a enfocarnos y nos den confianza. Tu mente comenzará a recibir mensajes y refuerzos positivos enfocados a la consecución. Ya se sabe que el movimiento genera movimiento, ¡así que no dejes de pasar a la acción!

  1. Mente enfocada.

Vivimos en la era de la información, o más bien de la sobreinformación. Recibimos constantes inputs de lo que sucede a nuestro alrededor en nuestro entorno laboral. La multitarea se ha convertido en un arma de doble filo, puesto que nos permite ser flexibles y hacer varias tareas a la vez, lo cual hace que nuestra atención decaiga y que perdamos el foco. Tener claras las prioridades y los objetivos nos permitirá centrarnos en aquellas tareas que nos acerquen a nuestras metas. Recuerda: donde está tu atención está tu intención.

  1. Rodéate de personas positivas y esfuérzate por ser feliz.

En el día a día resulta tentador dejarse llevar por un ambiente tóxico que invita a ver el vaso medio vacío. Es aconsejable generar el hábito de rescatar los aspectos positivos de nuestra vida y que nos hacen felices, para poder valorar el contexto con objetividad. Como decía Viktor Frankl, por angustiosa que pueda resultar una situación, siempre tendremos un mínimo margen para elegir nuestra actitud ante ella. Así pues, la responsabilidad de ser felices recae en nosotros y no en las circunstancias.

También es de gran ayuda ser agradecido y tener presentes a las personas que son importantes en tu vida y cuidar tu relación con ellas. Está comprobado que la calidad de nuestros pensamientos tiene impacto en nuestra biología, por lo que cuanto más positivos sean, estaremos en mejor disposición de fluir y aceptar las circunstancias.

  1. Aprende a parar tu mente y medita.

No sin gran acierto, se dice que si no tienes media hora para meditar porque estás demasiado ocupado, entonces deberías meditar una hora. Cuando nuestra mente está llena de pensamientos que se mueven a gran velocidad, es imprescindible dedicar un tiempo a parar la mente, cuyos efectos son acumulativos con la práctica. Te sorprenderás de la calma y lucidez que te aportará y que te permitirán tomar decisiones adecuadas y en menor tiempo. Además, tus momentos de descanso serán reparadores y es probable que te sientas mejor con menos horas de sueño. ¿Todavía crees que no tienes tiempo para meditar?

Objetivos cumplidos, beneficios para todos

Para muchas personas, los “lunes” son el día maldito por volver al trabajo. Paradójicamente, Csikszentmihalyi a través de experimentos ha detectado que “el trabajo es más propicio que el ocio para alcanzar el «estado de flujo», comparable a la felicidad. Afirma también que “tener objetivos claros, poder gestionarlos y recibir un feedback es clave para fluir.”

Desde el punto de vista del Coaching, cuando queremos conseguir un objetivo, se movilizarán recursos que impliquen un acercamiento a ciertas actitudes y comportamientos y un alejamiento de aquello que no resulta beneficioso en el proceso. Tomar conciencia y darse cuenta de los beneficios de alcanzar un objetivo acelerará la marcha para su consecución, siempre que exista un alto compromiso.

La correcta definición de objetivos y su cumplimiento se convertirán por tanto en una potente herramienta que no sólo mejorará la retribución del empleado sino que además generará reconocimiento, facilitará la comunicación interna y tendrá un impacto positivo en los resultados de la organización.

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