Innovar. Características del proceso

Innovar hoy es hablar de cultura organizacional

Cómo innovar

Cómo innovar

Habitualmente, se considera que innovar es una actividad que, si no al 100% sí de manera preferente, corresponde al departamento de I+D+i. Sin decir lo contrario, sería un gran desperdicio de talento no implicar al resto de la organización en esta labor. ¿Y qué pasa con las organizaciones que no tienen este departamento? Si en lugar de considerar la actividad de innovar como una tarea relacionada con la implementación de nuevas tecnologías, con el lanzamiento de productos, o con nuevas formas de organización, de comercialización o de procesos, que en definitiva dependen de unos responsables (ya sean personas concretas, equipos o departamentos), consideramos que innovar es una cuestión de cultura organizacional, en la que se verían implicados todos y cada uno de los miembros de la organización, el planteamiento sería muy diferente, sin dejar de considerar lo que tradicionalmente se tiene en cuanta para innovar. ¿Cómo hacerlo? No es difícil. Y además es posible para grandes, medianas y pequeñas empresas, y para cualquier tipo de organización.

Innovar es enfocarse al cambio

Como ya hemos afirmado en otras ocasiones, el cambio en las organizaciones ya no se puede plantear desde figuras de «arriba» que deciden lo que todos los demás han de pensar y hacer; la gestión del cambio hoy necesita de entornos de aprendizaje para que la riqueza que todos llevamos con nosotros y de la que somos capaces pueda emerger, pueda dar lugar a la novedad, pueda construir una nueva organización adecuada para el nuevo entorno y para entornos posteriormente igualmente novedosos.

Este enfoque encaja con las características que definen la labor de innovar según Xavier Ferràs. Innovar es adentrarse en un proceso creativo. Se trata de generar y poner en práctica, de forma permanente, ideas diferenciales y diferenciadoras.

Innovar es manejarse en un proceso recombinante. El cambio hacia nuevas ideas o tecnologías se alimenta de otras nuevas ideas o tecnologías. Una sola idea o una nueva tecnología suele ser insuficientes y difícilmente nace como algo independiente.

Por eso, además, innovar es un proceso acumulativo. Las ideas o los nuevos conocimientos se acumulan, se incuban, en las personas y en las organizaciones. De ahí que sea tan importante generar espacios de aprendizaje y creatividad dentro del día a día, como actividad y como entorno.

Se comprende, entonces, que innovar sea también un proceso disciplinar.

No es arte, es ciencia organizativa. No es libre, es dirigida. No es accidental, es planificada. No es espontánea, es sistemática. (Xavier Ferràs).

Podemos decir igualmente que innovar es un proceso abierto. Las ideas realmente revolucionarias difícilmente saldrán del interior de la organización, es preciso estar abiertos a lo que otros ven con diferente enfoque, a lo que más allá de nuestro entorno otros comprenden con esquemas diferentes, a lo que se siente fuera de los muros de nuestra comodidad. Ésta es la razón de que innovar sea más que nunca, un proceso interdisciplinar.

Y en contra de lo que muchos puedan pensar, innovar es un proceso accesible. Innovar es un proceso de inversión escalada, donde se empieza con recursos modestos (generación de ideas, análisis de mercado, análisis de factibilidad) y se incrementan las dotaciones a medida que se comprueba la certeza de la oportunidad. Y el primer paso radical es la implantación de una cultura organizacional que genere la implicación de todo el talento de todas las personas para innovar. Y para eso no hay que hacer la mayor de las inversiones: en función del entorno en el que se quiera introducir este enfoque se requerirán unos recursos u otros; pero en ningún caso será algo necesariamente significativo en la cuenta de resultados.

El repaso a estas características nos lleva a entender que innovar es un proceso holístico: la verdadera innovación es total, estratégica, y afecta al conjunto de la organización. Y por eso conviene desconfiar de toda “innovación” que quede circunscrita a un sólo departamento de la organización.

Cómo innovar: los entornos creativos

Todos tenemos, probablemente, experiencia de haber disfrutado de un tiempo de relajación (vacaciones, retiros profesionales o personales…) en el que, bien como algo pretendido, bien como, sencillamente, algo que ha emergido espontáneamente, han aparecido nuevas ideas, perspectivas, direcciones, etc. Es un espacio abierto en el que puede que hayamos encontrado respuestas que andábamos buscando, claves para caminos nuevos, invenciones, conexiones entre ideas que generan productos diferentes, comprensiones más profundas de las situaciones y de los entresijos de la vida… ¡Son momentos en los que nos sentimos inspirados!  Son instantes en los que nos encontramos en un estado de “conciencia abierta”.

Las nuevas ideas no pueden aflorar si no cuentan, por así decirlo, con permiso para ello. (Marc Benioff)

Las investigaciones nos llevan a aprender algo sobre estos estadios. En un experimento en el que los voluntarios debían enfrentarse a la tarea de encontrar nuevos usos, las respuestas de aquellos cuyas mentes habían estado divagando fueron un 40% más originales que las de quienes habían permanecido concentrados. Y cuando se pidió a personas de reconocido talento creativo (como artistas e inventores, por ejemplo) que, descartando la información irrelevante, se centrasen en una tarea concreta, se descubrió que sus mentes pasaban más tiempo que las de los demás en la modalidad de funcionamiento abierto, un rasgo que pudo haber influido muy poderosamente en su faceta creativa.

En nuestros momentos creativos menos frenéticos, poco antes de la emergencia de una intuición creativa, el cerebro descansa sobre un foco abierto y relajado, que se caracteriza por la presencia de la predominancia de las ondas cerebrales de frecuencia alfa. Esto señala un estado de ensoñación cotidiana. Y es muy probable que, además, cuando el momento imaginario aflora en la mente, el cerebro genere un “pico de ondas de frecuencia gamma”. Ése es un fenómeno bien conocido por los neurocientíficos cognitivos que suele presentarse durante las intuiciones creativas y durar milisegundos. Sin embargo, el lugar en el que se produce el “pico gamma” durante una intuición creativa parece muy significativo, porque se trata de una región asociada a los sueños, las metáforas, la lógica del arte, el mito y la poesía. Todas ellas operan en el lenguaje del inconsciente, un dominio en el que todo es posible.

El cerebro almacena, en los circuitos de amplio alcance, diferentes tipos de información, y la modalidad de conciencia abierta aumenta la probabilidad de asociaciones y combinaciones nuevas que nos abren la puerta a la creatividad. La intuición creativa implica la articulación nueva y útil de elementos anteriormente desgajados.

Son muchas las ideas, los recuerdos y asociaciones que esperan ser realizadas. Pero la probabilidad de que la idea correcta conecte con el recuerdo correcto en el contexto correcto (y que todo ello suceda bajo el foco de la atención) se reduce drásticamente cuando estamos demasiado concentrados o demasiado distraídos para advertir su emergencia.

Los entornos de innovación

Para muchos de nosotros es un lujo contar durante la jornada de cada día con un tiempo propio en el que podamos dedicarnos a reflexionar. Sin embargo, éstos son, por lo que respecta a la creatividad y la innovación, algunos de los momentos más valiosos de nuestra jornada.

No obstante, si queremos que las asociaciones a las que nos estamos refiriendo rindan un fruto provechoso, necesitamos contar con algo más que el clima apropiado: necesitamos dedicar un tiempo también a la conciencia abierta.

Las ocupaciones de cada día, mails, facturas, las tareas que llenan nuestro tiempo de trabajo, arrojan cada vez a más personas a un estado cerebral antitético al foco abierto en el que prosperan los hallazgos fortuitos. El tumulto de nuestras distracciones cotidianas y la lista de cosas por hacer acaban sepultando la innovación, mientras que la apertura de nuestro foco, por el contrario, la hace florecer.

Las intuiciones no suelen presentarse como descubrimientos sorprendentes ni como grandes victorias. La clave suele girar en torno a pequeños avances (pequeñas innovaciones y soluciones a problemas preocupantes), pasos concretos que nos acercan a un objetivo mayor. Las intuiciones creativas florecen mejor cuando las personas tienen los objetivos claros y libertad también en el modo de alcanzarlos. Y, lo más importante todavía, tienen suficiente tiempo para pensar. Ese es el entorno más favorable para incubar la creatividad y para innovar.

Con toda esta información, podemos estructurar y proponer 7 claves para innovar:

  1. Existencia de cuestiones, problemas, preocupaciones, asuntos concretos sobre las que poder generar las innovaciones.
  1. Al menos un objetivo mayor al que se refiere la clave 1.
  1. Objetivos claros y “bien formulados”.
  1. Libertad en el modo de alcanzar dichos objetivos.
  1. Tiempo en la agenda para la conciencia abierta.
  1. Capacidad personal o de equipo para generar estados de creatividad (ondas alfa y no estrés). Resaltan por su efectividad la Neuromeditación y las autoinducciones.
  1. Cualificación (conocimientos).
  • Profundizar en los conocimientos del tema en cuestión genera innovación lineal.
  • Aumentar el conocimiento interdisciplinario genera innovación transversal.

Las organizaciones y las personas de Alto Rendimiento no lo son porque trabajen más, sino porque son más eficaces y eficientes en su trabajo. Innovar, es una cuestión que depende de la capacidad para generar entornos de creatividad y para gestionar el talento. Cómo innovar es la clave para la mejora profesional y para el logro de objetivos personales también en el ámbito familiar y social. El Instituto de Alto Rendimiento pone a disposición de aquellos que tienen como objetivo esta mejora el Training en Gestión del Talento (TGT), un proceso personal o grupal para conseguir con facilidad los logros que persigues. Recuerda: si sigues haciendo lo que estás haciendo, seguirás consiguiendo lo que estás consiguiendo. ¿Hasta cuándo continuar así? Infórmate ahora sobre los beneficios del TGT. Innovar está en tu mano.

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