Motivación en el trabajo: factores que influyen

¿La dinámica de la motivación es como la de los mercados bursátiles?

Factores que influyen en la motivación en el trabajo

Factores que influyen en la motivación en el trabajo

Existen infinidad de libros y documentación que relacionan la motivación con el grado de satisfacción de los trabajadores y su rendimiento. ¿Pero qué es lo que hace que la motivación suba o baje? ¿Acaso hay intereses y factores más o menos ocultos como en los mercados bursátiles? ¿Puede la motivación subir o bajar de manera incontrolable por factores externos y ajenos a nosotros?

A mi entender, la respuesta correcta sería “depende”. ¿Y de qué depende? Hoy sabemos que aunque todo está interrelacionado, por muchas historias que nos quieran vender, la motivación sigue siendo un estado interno que reacciona a nuestra interpretación de la realidad. En cualquier entorno, y también en el laboral, lo que moviliza nuestra motivación puede tener una causa aparente y consciente, pero lo que sin duda nos mueve son nuestras creencias y nuestros valores.

Lo que permite una adecuada gestión de nuestras emociones y pensamientos es precisamente el autoconocimiento, el ser conscientes de lo que nos mueve a la acción de una forma sosegada, sin sobresaltos que nos lleven a la “bancarrota” emocional. A menudo, en las formaciones comentan “claro, se dice fácil, pero si tu jefe te acaba de recriminar algo de malas formas, a ver quién es el guapo que no se hunde”. Y entonces, con una pausada sonrisa, suelo responder: “sólo nos hundimos si llevamos piedras en la mochila. Si nadamos ligeros, en breve podremos flotar de nuevo”. Las piedras representan precisamente todo aquello que llevamos incorporado por nuestras vivencias y las de nuestro entorno, y que a veces no sabemos que nos pesan pero, en cuanto se presenta la ocasión, tiran hacia abajo con mucha fuerza.

La buena noticia es que de nosotros depende dar nombre a todo aquello que nos “pesa” para poder trabajar sobre ello. Conocer “lo que nos mueve a la acción” y nos motiva, es el primer paso para poder mejorar nuestra propia motivación. Y sin duda, el paso previo para poder contribuir a un aumento de la motivación en nuestro entorno.

Las 3 claves para lograr la motivación

Según el escritor e investigador Daniel Pink, en su libro “La sorprendente verdad sobre qué nos motiva”, lo deja bien claro. Lo que de verdad nos motiva no es el dinero, y tampoco las recompensas externas. Lo que de verdad condiciona nuestra motivación es la percepción de nuestro grado de felicidad. “Todo lo que hacemos”, opina Pink, “sólo está dirigido a ser felices”.

Todavía hoy, hablar de felicidad en el trabajo sigue siendo algo inapropiado en algunos entornos. Quizás a alguien le suene aquello de “al trabajo se viene a trabajar, la felicidad y las emociones se quedan en casa.”  Afortunadamente cada vez es más frecuente hablar de inteligencia emocional y rendimiento en las organizaciones. Y cada vez se acepta más que el alto rendimiento va unido a la felicidad. Y la felicidad y la motivación sin duda alguna van de la mano.

La vida es más simple de lo que podamos pensar, y por muy especiales que nos consideremos, que lo somos, hay estudios que demuestran que las claves para mantener la motivación son bastante homogéneas independientemente de nuestro entorno.  Daniel Pink descubrió que son tres, y no más, las claves para mantener alta la motivación y alcanzar la felicidad:

  1. Liderazgo interior. El autoconocimiento y la gestión de nuestras emociones y pensamientos es lo que nos permite elegir nuestras reacciones y nuestro impacto en el entorno.
  1. Maestría. El deseo de crecer y mejorar cada vez más. La evolución y el desarrollo continuado estimulan. En este punto es importante el reconocimiento externo como estimulante para continuar mejorando.
  1. Propósito. La pasión y el anhelo por hacer lo que hacemos, aceptando que es un propósito al servicio de algo mayor que nosotros.

“Uno de los principales problemas que se presenta para los individuos que interactúan en las organizaciones reside en que éstas últimas no facilitan la auto-realización de sus miembros organizacionales.” (Chris Argyris)

 

De qué depende la retención del talento y la motivación de los empleados

Si algo resulta caro para una organización es permitir que los empleados trabajen con la motivación baja, dado que el impacto en los resultados es directo. Y también lo es que los empleados con talento opten por abandonarla cuando lo que pretenden es huir de sus jefes.

Si lo que pretendemos es lograr colaboradores comprometidos, apasionados y con grandes dosis de liderazgo interior, como organización deberíamos considerar facilitar:

  1. Tareas/proyectos retadores y estimulantes
  2. Plan de carrera con posibilidades de crecimiento
  3. Equipos de trabajo que se complementan y retroalimentan
  4. Salarios adecuados a la posición
  5. Líderes que inspiran
  6. Reconocimiento, visibilidad y respeto
  7. Beneficios personalizados
  8. Orgullo de pertenencia a la organización y a la misión que representa.
  9. Buen ambiente de trabajo
  10. Formación que facilite el desarrollo de habilidades personales

Y aun así, el ejercicio de la auto-motivación resulta imprescindible.

La automotivación

La automotivación es la motivación que procede de nosotros mismos. ¿Quién mejor que cada uno de nosotros puede saber lo que nos motiva? Pretender motivar a todos los empleados de una organización con las mismas acciones, es cosa del pasado. El “café para todos” ya no sirve. ¿Qué podemos hacer entonces para fomentar la automotivación? La respuesta correcta es trabajar la autoestima, que no es otra cosa que la valoración que uno tiene de sí mismo, el amor que uno siente por sí mismo. Y precisamente esto es lo que condicionará la capacidad para querer a otros, y en definitiva, amar lo que hacemos desde la autenticidad.

Be the best version of youLa autoestima como camino hacia la automotivación

La autoestima es el motor que mueve a las personas. Cuando una persona se estima o se quiere a sí misma, es capaz de hacer cosas increíbles.

Te invito a pensar en una situación en la que nos hayan llamado al despacho del jefe y nos encontremos con un feedback negativo. Algo que hemos hecho o dejado de hacer no ha gustado y nos reprenden por ello. ¿Cómo sales del despacho? Quizá un poco cabizbajo y con el ánimo alterado. Incluso puede que incapaz de centrarte en aquella tarea que requería de tu atención inmediata. ¿Qué te dices a ti mismo/a en un momento así?

Imaginemos la situación al contrario. Nos llaman igualmente al despacho pero esta vez recibimos felicitaciones y un feedback positivo. ¿Cuál sería tu reacción en este caso? ¿Qué te dirías a tu mismo/a? ¿Cuál sería tu nivel de motivación en ese momento?

Lo importante en este caso no es tanto lo que sucede dentro del despacho, que también, sino lo que yo me digo a mí misma, a mí mismo. La valoración que yo haga de la situación y la emoción es lo que determinará mi reacción y probablemente condicionará buena parte del día. Sin embargo, si yo me doy permiso para aceptar la emoción y darme cuenta de los pensamientos que se generan, en ese preciso instante tendré la libertad de elegir mi reacción. De acuerdo que los factores externos pueden condicionar mi emoción, pero lo que marca la diferencia es mi capacidad de autogestión para afrontar las circunstancias.

Y aprovecho para lanzar una pregunta de alto impacto:

¿Somos lo que pensamos o pensamos como creemos que somos?

A estas alturas del artículo, y con la intención cargada de inspiración, me gustaría concluir que la mejor inversión que puede hacer una organización es fomentar la automotivación y el liderazgo interior entre sus empleados. Y la mejor forma de saber qué es lo que motiva a cada uno es preguntar…

En IAR somos expertos en programas formativos que fomentan el auto liderazgo y mejoran exponencialmente la motivación.

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