Motivación laboral: 4 claves para entrenarla

La motivación laboral

La preocupación por la motivación laboral no es un tema nuevo en la dinámica de las organizaciones. En el siglo XX, ya nombres ilustres, como Frederick Herzberg apuntaban sobre la importancia de adoptar enfoques de gestión que cuiden los factores personales y ambientales para que la motivación laboral sea óptima.

Que las personas no estén motivadas conlleva pérdidas no visibles en las organizaciones, como demostró Jeffrey Pfeffer cuando empresas que creían tener un buen desempeño llegaron a alcanzar con intervenciones un 300% de aumento del desempeño. Por otro lado, también se ha demostrado que la motivación laboral no depende principalmente del salario o de los incentivos económicos. Las conclusiones de la Consultora McKinsey, quien entrevistó a 1047 ejecutivos, gerentes y empleados de diferentes sectores del mundo empresarial, muestran que los incentivos no económicos son más efectivos que los económicos y que los económicos tienen resultados sólo a corto plazo.

Motivación laboral

Motivación laboral

Más allá de lo económico, en la motivación laboral, factores como el clima y la gestión de conflictos laborales inciden directamente. Y todo ello, en muchos casos, está relacionado con la carga mental del trabajo, uno de los riesgos psicosociales que más alerta generan en la actualidad. Teniendo en cuenta que los 5 factores que más motivan a los empleados son la formación y el desarrollo, un plan de carrera definido, reconocimiento, autonomía y responsabilidad, y el clima laboral, llevar a cabo actuaciones para la motivación que involucren a varios de estos factores resulta altamente recomendable.

Una actuación de formación y desarrollo, que, además de mejorar el clima laboral sea aplicable y beneficiosa también en el ámbito personal y familiar tendrá repercusiones positivas en términos de motivación laboral.

Riesgos psicosociales y motivación laboral

En prevención de riesgos laborales, se denominan factores psicosociales a aquellos factores de riesgo para la salud que se originan en la organización del trabajo y que generan varios tipos de respuesta:

  1. De tipo fisiológico (reacciones neuroendocrinas),
  2. emocional (sentimientos de ansiedad, depresión, alienación, apatía, etc.),
  3. cognitivo (restricción de la percepción, de la habilidad para la concentración, la creatividad o la toma de decisiones, etc.)
  4. y conductual (abuso de alcohol, tabaco, drogas, violencia, asunción de riesgos innecesarios, etc.).

Estas respuestas son conocidas popularmente como “estrés” y pueden ser precursoras de enfermedad en ciertas circunstancias de intensidad, frecuencia y duración, y que, sin duda, conllevan el desinterés y la falta de motivación laboral.

La carga mental del trabajo, afectada directamente por el estrés, es un concepto que se utiliza para referirse al conjunto de tensiones inducidas en una persona por las exigencias del trabajo mental que realiza. El interés por su prevención queda recogida en la Norma UNE EN ISO 10075 y en las diversas notas técnicas de prevención (NTP).

Los efectos de los riesgos psicosociales, junto con la falta de motivación laboral, son causa también del absentismo laboral en su doble vertiente: la no presencia del trabajador en su puesto y el absentismo presencial, que consiste en una disminución del rendimiento a pesar de acudir al trabajo.

La motivación laboral se puede afrontar de múltiples maneras, y una de ellas es efectuar algún evento formativo y de desarrollo personal que reduzca los riesgos psicosociales y aumente la motivación laboral.

4 claves para entrenar la motivación laboral

El estrés es uno de los factores desencadenantes de la disminución de la productividad, del mal clima en el trabajo, de los conflictos entre los miembros de las organizaciones, del aumento de los riesgos psicosociales y de la baja motivación laboral. Y, entre otras instituciones, es la misma Organización Mundial de la Salud (OMS) la que anima a que se trabaje en pos del bienestar mental como antídoto para estos efectos.

La buena noticia frente a todo esto es que el bienestar es una habilidad que se puede entrenar. Desde la perspectiva de la Neurociencia, las cuatro claves del bienestar son:

  1. La resiliencia,
  2. la actitud mental positiva,
  3. la atención y
  4. el altruismo.

Estas cuatro claves están avaladas por la investigación de la Neurociencia y tienen su explicación en la plasticidad del cerebro:

Nuestro cerebro es un órgano construido para modificarse en respuesta a las experiencias (Richard Davidson).

  1. Resiliencia

La primera de las cuatro claves que se pueden entrenar y que mejoran la motivación laboral es la resiliencia. Por resiliencia se entiende la capacidad de afrontar la adversidad saliendo fortalecido y alcanzando un estado de excelencia profesional y personal. Desde la Neurociencia se considera que las personas más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, soportando mejor la presión. Esto les permite una sensación de control frente a los acontecimientos y mayor capacidad para afrontar retos

  1. Actitud positiva

La negatividad que genera el estrés circunscribe nuestra atención a un rango muy limitado: aquello que nos perturba. Una regla general de la terapia cognitiva afirma que la mejor receta para la depresión consiste en centrar la atención en los aspectos negativos de la experiencia. Por otro lado, las emociones positivas abren el foco de nuestra atención, permitiéndonos captarlo todo.

Richard Davidson ha constatado que, cuando nos hallamos en un estado de ánimo optimista y energético, se activa el área prefrontal del cerebro. Esta región alberga también el sistema de circuitos que nos recuerda lo bien que nos sentiremos cuando por fin alcancemos una meta largamente anhelada, lo que explica, por ejemplo, los denodados esfuerzos que se realizan cuando se lleva a cabo una presentación de un proyecto que intimida a quien la realiza. Abrir, entonces, el foco de nuestra atención depende de si nos fijamos en el cliente que trata de sacar el acuerdo más ventajoso y que se ha mostrado agresivo y descortés, o en todas las personas del equipo que han quedado satisfechas y que han aplaudido el trabajo.

  1. Atención

Son muchas las operaciones mentales que dependen de la facultad de la atención. Podemos destacar la comprensión, la memoria, el aprendizaje, la sensación de cómo y por qué nos sentimos de un modo determinado, la “lectura” de las emociones ajenas y el establecimiento de buenas relaciones interpersonales. Y todo ello, en su medida, pone en juego nuestra capacidad para ser felices y para rendir al máximo de manera eficaz y excelente.

La ciencia cognitiva se ha dedicado a estudiar un amplio abanico de variables ligadas a la atención, como la concentración, la atención selectiva, la conciencia abierta y la focalización de la atención hacia nuestro interior. Y podemos decir que la debilidad o fortaleza en la conciencia de uno mismo (fundamento de la autogestión) y la empatía (fundamento de las relaciones interpersonales), ambas dependientes de la atención, puede boicotear una vida o una carrera, o, por el contrario, allanar el camino hacia la plenitud y el éxito. Si queremos vivir adecuadamente, es necesaria cierta destreza en la atención sobre tres ámbitos distintos: el mundo externo, el mundo interno y el mundo de los demás.

  1. Altruismo

Las personas involucradas en conductas generosas o altruistas activan circuitos cerebrales que aceleran el bienestar. Los circuitos activados por el altruismo activan a su vez muchas otras áreas del cerebro que potencian el bienestar y la motivación laboral para afrontar situaciones profesionales, y también las no profesionales.

Estas áreas incluyen la corteza prefrontal ventral, la corteza prefrontal dorsomedial, así como el córtex del cíngulo anterior. En general, la corteza prefrontal, parte anterior de los lóbulos frontales del cerebro, está involucrada en la planificación de comportamientos cognitivamente complejos, en la expresión de la personalidad, en los procesos de toma de decisiones y en la adecuación del comportamiento social adecuado en cada momento. El córtex del cíngulo anterior, por su parte, ha sido vinculado a la empatía y las emociones.

Motivación laboral y bienestar mental

Motivación laboral y bienestar mental

Uno de los frutos del enfoque del entrenamiento de las 4 claves consiste en la posibilidad que todos tenemos de hacernos responsables de nuestras mentes, de manera que podamos utilizarla y desarrollarla de manera consciente. Dada esta posibilidad, cuyo fundamento se encuentra en la neuroplasticidad, se puede aceptar que el bienestar es una habilidad que se puede entrenar para la mejora de la motivación laboral.

Neuromeditación

La Neuromeditación es un método para el desarrollo del bienestar que facilita la mejora de la motivación laboral por medio del entrenamiento de las 4 claves citadas.

Basado en la Neurociencia, la Programación Neurolingüística (PNL), la Psicología sistémica y la Medicina energética, entre otras disciplinas, la Neuromeditación es un método del que resaltan tres virtudes: la eficacia, la eficiencia y la facilidad.

En comparación con otros métodos tradicionales y modernos, resulta más eficaz porque, en los días ajetreados y “sin tiempo” en los que nos movemos, permite alcanzar más beneficios en el poco tiempo del que se dispone para estas prácticas.

Precisamente por la misma razón, es más eficiente, pues los beneficios se consiguen con menos tiempo, y junto a esto, a la vez se consiguen con menos esfuerzo: la práctica de la Neuromeditación no depende de la voluntad de quien se ejercita, lo que en muchas ocasiones conduce a la frustración por no conseguir los efectos deseados, sino de la ocupación diseñada de la mente que va produciendo, sin darse cuenta, los efectos deseados en el cerebro.

Y, por último, la tercera virtud consiste en su facilidad: es un método que se aprende rápidamente y que no supone dificultad alguna para llevarlo a la práctica.

La práctica de la Neuromeditación conduce a un bienestar mental que facilita la resiliencia y la gestión emocional; desarrolla la actitud positiva que permite la creatividad, la generación de opciones y la resolución de conflictos; es en sí mismo un entrenamiento de la atención, fundamental para el logro de la excelencia y de la gestión del talento; y predispone al altruismo, que, entre otras cosas, aumenta la empatía y genera un mejor clima laboral. Y todo ello mejora la motivación laboral de quienes entrenan.

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